LATIR DEL CORAZÓN MISIONERO | #02

“Transformación total. Eso es lo que ha sido este lugar para mí. Transformación total.” Lily Penagos y su esposo, Gustavo, se graduaron hace poco y cuentan con un ministerio floreciente entre los niños en Colombia.

Liz Durán subió este post: “Hace seis años, cuando estaba en el avión rumbo a este lugar (IBRP), era simplemente un salto hacia el vacío. Estaba haciendo un intercambio de toda mi vida por salir a una escena de la cual no sabia nada. Hoy viajando a mi lado está mi esposo, mi mayor inspiración, mi mejor amigo y mi mejor alegría. Al bajar del avión encuentro a amigos, personas que nos aman y son un refugio, un consuelo y un apoyo y también familia. Liz y su esposo, Fanqui, viajaron por America del Sur durante siete meses y lograron preparar a 500 maestros de niños. ¡Guau!

¿Cómo evaluar a una institución educativa?

Una regla o guía sencilla es, ¿qué porcentaje de los estudiantes logran graduarse?
Y luego, ¿qué sucede con aquellos que se gradúan?

Escuché a una ministro en Singapur desafiarnos con lo siguiente:
“Si tu fabrica debería estar produciendo gomas de automóviles y en realidad está sacando gomas de borrar, algo anda mal”.

Alguien nos hizo esta pregunta el otro día: “¿Dónde están sus graduados?”
Buena pregunta. Muy buena pregunta. Una vez nos tomamos meses en encontrar la respuesta a esa pregunta. Muy instructivo y muy útil. Pero no lo hemos hecho por un tiempo.

¿Dónde están aquellos que pasaron muchas horas en los altares gimiendo lágrimas de congoja y también de disposición?

Cuánto sacrificio.
Tantas horas de estudio.
Tantas horas de demostraciones prácticas de servicio.
En sus iglesias locales y aquí.
Tantas horas en la sala de oración.
Tantos viajes caminando a la estación de trenes o a la plaza.
Para compartir la esperanza ofrecida de regalo por Dios.

¿Somos una fábrica de diplomas?

Para nada.
Pero sí estamos viendo a muchos estudiantes graduarse.
¿Los estamos presionando para que logren recibir su Pergamino firmado y que sigan adelante?
¿Adelante hacia qué?
Esa es la incógnita verdadera: ¿Es eficaz nuestra preparación ministerial?
¿Colabora en formar a aquellos que realmente pueden ejercer influencia en otros?

Acabamos de ver a 98 graduarse el 30 de noviembre.
¿Y qué de los que se graduaron el año pasado?
¿Y los del año anterior a ese? ¿Dónde están?

¿Qué si la respuesta es en Nepal y en Canadá y en la India y en España y en Bolivia y en El Salvador y en toda Argentina?
¿Qué si los encontramos coordinando programas de alimentación para niños abandonados?
¿O buscando a los transeúntes y a los desesperanzados?
¿Qué de aquel graduado que vive en ese país de acceso creativo?
¿Aquel que no apareció más para cobrar su honorario en la máquina ATM?
Muy posiblemente martirizado.

Solamente por no saber dónde exactamente está cada graduado no descalifica a la institución.
La Casa del Alfarero.
La Casa de Oración por Todas las Naciones.

Es verdad que algunos comenzaron de una manera óptima y luego se descarriaron.
Esos pocos no califican a la totalidad.

No estamos participando de un ejercicio inútil par impresionar.
¿A quiénes estaríamos intentando impresionar?
Seria una postura tan costosa y sacrificada.
Ni se nos pasa por la cabeza.
¿Por qué no aceptar sencillamente que estamos demasiado ocupados con los estudiantes actuales que realmente no tenemos tiempo para guardar la cuenta del paradero de cada graduado?

Pero sí vivimos en contacto con Aquel que lo está.
Y es seguro que El sabe.
El es el Maestro de la Cosecha
El los llamó, y los formó y los envió.
Y El los está utilizando.

Asi que, pregúntenle a El.
Sencillamente, pregúntenle a El.
El sabe.

*Este artículo fue publicado en el mes de enero de 2019.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *